lunes, 2 de marzo de 2015

CIENCIAS SOCIALES COMO EJE DEL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS CLAVE. ENFOQUE PEDAGÓGICO.

Para justificar mi propuesta me baso en dos elementos claves que explican el planteamiento de la materia:  la Taxonomía de Bloom (http://es.SITEpedia.org/SITE/Taxonom%C3%ADa_de_objetivos_de_la_educaci%C3%B3n), revisada y actualizada para el siglo XXI (http://www.eduteka.org/TaxonomiaBloomCuadro.php3) y la Pirámide del Aprendizaje de Dale (http://es.SITEpedia.org/SITE/Edgar_Dale). De ambos elementos, creo que se deduce una conclusión importante: el aprendizaje del alumnado debe ser autónomo y activo.

La taxonomía (regla o norma de ordenación de elementos) de Bloom es muy sencilla de comprender: no se puede entender un concepto si primero no se recuerda y, de manera similar, no se puede aplicar conocimientos y conceptos si no se entienden.


Comparación de la taxonomía original y la revisada del año 2000

La propuesta es un continuo que parte de Habilidades de Pensamiento de Orden Inferior (LOTS, por su sigla en inglés) y va hacia Habilidades de Pensamiento de Orden Superior (HOTS, por su sigla en inglés). Bloom describe cada categoría como un sustantivo y las organiza en orden ascendente, de inferior a superior. La actualización convierte el sustantivo de cada categoría en verbos.


Por lo tanto, si sólo nos quedamos, como ocurre con el sistema tradicional de transmisión de conocimientos en la Escuela, nada más que desarrollamos las habilidades de pensamiento y aprendizaje inferiores y no preparamos bien al alumnado para las de orden superior. Para poder desarrollar éstas últimas, en pleno siglo XXI, tenemos que recurrir a las actividades que aparecen en la siguiente ilustración:

 Por otra parte, si nos fijamos en la Pirámide o Cono del Aprendizaje de Dale, podemos darnos cuenta de que nos encontramos en la misma situación.

Con una transmisión de conocimiento tradicional, el alumnado sólo recuerda un porcentaje muy pequeño de lo aprendido y no aprovecha gran parte de su potencial de aprendizaje. Sin embargo, si realiza otro tipo de actividades o tareas como ver un vídeo, tener un debate, explicar lo que sabe, hacer prácticas o enseñar a otros compañeros, sí está en condiciones de desarrollar toda su capacidad de aprendizaje.

Es cierto que debemos enseñar conocimientos o contenidos, pero contextualizados con las tareas y actividades que llevan a cabo los estudiantes, tanto en el centro como, especialmente fuera. Nuestros estudiantes responden positivamente a problemas del mundo real y cercano y debemos proporcionarle la estructura que apoye el proceso de aprendizaje y ofrezca fundamento a sus actividades.

Pero, además de todos estos argumentos, científicamente comprobados y aceptados, aunque poco practicados en nuestra realidad educativa, contamos con un elemento inequívocamente cierto: el mundo actual y el futuro necesita que se desarrollen una serie de habilidades o cualidades, que pueden resumirse en la capacidad de COLABORAR. Colaborar es una habilidad fundamental para el siglo XXI y es básico para conseguir las habilidades de pensamiento de orden superior (Bloom) y desarrollar las actividades que mejor desarrollan el aprendizaje del alumnado (Dale). Es decir, para un aprendizaje auténtico.

Para complementar lo anterior, también sería importante mencionar la teoría del conectivismo (http://teduca3.SITEspaces.com/5.+CONECTIVISMO) de Siemens. Digo complementar, porque lo que viene a decirnos esta teoría del aprendizaje es que aprendemos en red, conectados dentro de una maraña de intereses y conocimientos muy difusa y extensa. Y cada vez más, porque si unimos estas interacciones continuas con una sociedad cambiante, de principios poco firmes y líquidos, nos encontramos con la necesidad de estar siempre aprendiendo y de tener herramientas y estrategias para ello. Y esas estrategias no son otra cosa para los aprendices que las competencias clave.

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