miércoles, 24 de febrero de 2016

PROGRAMAR EL TRABAJO POR COMPETENCIAS EN EL AULA (I)

Desde hace mucho, mucho, pero que mucho tiempo, tenemos que desarrollar las competencias del alumnado. Ese debe ser nuestro objetivo como docentes y es el objetivo de cualquier sistema educativo: preparar ciudadanos competentes. Además, también desde hace mucho tiempo (desde 2007) es algo que teníamos que haber hecho por ley. Pero todavía andamos dándole vueltas a cómo se hace esto. Y es muy fácil. sólo hay que abandonar la visión convencional del proceso de enseñanza basado en contenidos, libros de texto y memorización y cambiar de enfoque dirigiéndonos hacia un planteamiento activo del aprendizaje basado en el desarrollo de las competencias (sin apellidos), diseñando actividades relacionadas con los criterios de evaluacón y valorando el grado de adquisición por medio de instrumentos variados. Así de simple. Y así de difícil. O al menos lo parece por lo que estamos tardando en extender este modelo de aprendizaje que hasta ahora es claramente minoritario.

Es tan simple como lo reflejado en este esquema visual o visual thinking que compartí en las redes hace unos días:


Supongo que este esquema puede plantear muchas dudas, como por qué no empezar desde los criterios de evaluación o cuánto de "papeleo" burocrático y poco práctico conlleva o cómo llevar todo eso a una nota numérica final. Y las tres tienen también una fácil respuesta. 

Empiezo por los contenidos porque, al menos, en secundaria es más operativo, más práctico y, por lo tanto, más fácil de asimilar por el profesorado. Y en realidad da igual porque todos los elementos del currículo (no el de los libros de texto, no lo olvidemos) están relacionados y empezando por cualquiera de ellos nos lleva a los demás. El problema o la dificultad es que esto no se ve o está costando trabajo verlo. Pero ahí reside el secreto de todo.

Sería un papeleo si luego no se lleva al aula, como suele ocurrir en muchos casos. Entonces sí que es un papeleo ridículo y bochornoso. Pero es que resulta, que sí se lleva al aula y entonces resulta de lo más práctico y útil porque te soluciona el trabajo por competencias en el aula y la evaluación de las mismas porque las estás trabajando. Como cada actividad está relacionada con un estándar y éstos están relacionados con un criterio de evaluación, valorando cada actividad estoy valorando el grado de consecución del criterio correspondiente.

Todas las valoraciones se pueden traducir fácilmente a una nota si hacemos una equivalencia de las mismas con las calificaciones convencionales. Así, para mí, hasta 1,9 en una rúbrica sería insuficiente y depende de si es un 1,1 o un 1,9 podría ser un 1 o un 4 en la calificación oficial. Y así con todas las valoraciones.
                          
Y, sobre todo, que si trabajamos las competencias en el aula, la evaluación viene o sale sóla. El problema que nos plantea la evaluación de las competencias es que no las desarrollamos de verdad en el aula, que seguimos dando contenidos y contenidos (del libro de texto, no lo olvidemos) y valorando por exámenes y después queremos que evaluar las competencias no sea difícil. Simplemente lo consideramos una añadido incómodo. Quien esté dedidida o decidido, que piense que porque pueda tener dificultades en la meta (la calificación) no debe dejar de hacer el camino (el desarrollo de las competencias y el proceso de aprendizaje).

Sólo me queda decir que probéis y que os desprendáis del paradigma academicista para adentraros en el paradigma integrador de las competencias. No hay otra. 

Bueno, sí, seguir quejándonos por todo.

Continuará

5 comentarios:

  1. ¡Qué bien nos va a venir tu visión práctica, Manuel! El trabajo y la evaluación de las competencias ha generado más luces que sombras desde su aparición en la Loe.

    Sigo con interés está serie.

    ¡Un abrazo!

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  2. Enhorabuena Manuel Jesús!

    Muchas gracias por tu genial reflexión

    Tienes un seguidor más

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