lunes, 22 de febrero de 2016

#Mi23F PARA @23FHumanitas

El alumnado de 1º de bachillerato de la opción de Humanidades del Colegio de Tres Cantos ha tenido la gran idea de lanzar una iniciativa para que contemos qué nos pasó y cómo vivimos el 23F ahora que se cumplen 35 años del golpe. Y la verdad es que puede resultar interesante conocer las anécdotas, los miedos y las reacciones de quienes participen.

En mi caso, fue un día señalado no sólo por el golpe, sino porque esa misma mañana estuve tallándome (medirme, pesarme, ver si tenía algo que alegar para no hacer la mili, etc.) en la Capitanía Militar de Sevilla. Por lo tanto, con la entrada de Tejero en el Congreso, mi familia vivió momentos de angustia por la incertidumbre general y por lo que me acababa de pasar en particular. Pero, sobre todo, mi abuela (que había sufrido la Guerra Civil y vivía con nosotros) que no paraba de decir "que se lo llevan a la guerra, que se lo llevan a la guerra". No se me olvidan las caras de susto y angustia de mi madre y de mi abuela. Las tengo clavadas en mi mente. Parece que las estoy viendo.

Yo acababa de empezar en octubre de 1980 mi primer curso en la Facultad de Geografía e Historia y, como hacían todos los estudiantes, había pedido prórroga, es decir, aplazar hasta que terminar la carrera mi incorporación a filas para hacer la mili, que entonces era todavía obligatoria. Ahora escribe uno esto y suena muy extraño: ¿tallándome?, ¿prórroga?, ¿mili?. Le hace a uno ver cómo ha cambiado el país y cómo ha cambiado la sociedad. Afortunadamente.
Mis sensaciones fueron de indignación y de rabia, nunca de miedo (esto, posiblemente, por mi juventud y porque en mi familia no había nadie "señalado" políticamente). Éramos una familia típica de la sociedad franquista: no se hablaba de política. Pero claro, ya eran otros tiempos. Yo tenía clase por la mañana y el golpe me pilló en casa leyendo el libro de la Historia de Roma de la Editorial Siglo XXI (¡¡¡que estás en los cielos!!! y los que estudiaron historia por aquella época me darán la razón). La mañana siguiente fuimos a la facultad pero no fuimos a clase y seguimos por radio (transistor, je,je) el desenlace final de ese hecho tan importante. Como estudiantes de historia, sentíamos que estábamos viviendo un momento único e histórico y, afortunamente, resuelto favor de la democracia.

35 años después. la democracia, que entonces se salvó de las garras golpistas y del fascismo más cerril, nos parecía la panacea. Ahora, creo que la democracia debe ser otra cosa diferente a la democracia formal que hemos vivido. Sobre todo para que la olgarquía de siempre y los corruptos de nuevo cuño no la enturbien más.

Salud.

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