domingo, 5 de junio de 2016

¡¡¡VANGUARDISTA, QUE ERES UN VANGUARDISTA!!!

La otra tarde me encontré en Sevilla a un antiguo compañero de batallas formativas que trabaja en un instituto de Sevilla y pasamos un gran rato tomándonos un café. Lógicamente, en la conversación salió el tema del momento de la educación y, como no, de la necesidad de cambio, de salir de la zona de confort, de utilizar cada vez más las metodologías activas en el aula. Y me confesó que, aunque está convencido, le cuesta mucho trabajo desarrollarlas en su centro porque no tiene apoyos y que incluso le han llegado a decir, con cierto desprecio: ¡¡¡eres un vanguardista!!!
Arco+2015
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Eso me llamó la atención y me hizo reflexionar y lo estuvimos hablando. Siempre nos han llamado innovadores, utópicos, "pedagogos" para reflejar que hacemos en el aula cosas distintas, pero nunca había escuchado ese apelativo que nos viene como anillo al dedo porque, según la RAE, vanguardia significa la parte de una fuerza armada, que va delante del cuerpo principal o la avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etc., o ir en primera posición, en el punto más avanzado, adelantado a los demás. Y entonces, no tengo más remedio que darle la razón a aquel docente que le dijo a mi amigo que era un vanguardista. Porque lo somos. Quiénes hemos decidido apostar por la Escuela Disruptiva y dejar atrás la moribunda Escuela Industrial. Quiénes utilizamos metodologías activas en el aula y hemos superado la enseñanza meramente memorística y los libros de texto. Quienes apostamos por una evaluación formativa y procesual y no meramente calificatoria y puntual. Somos unos vanguardistas. Lo que en un principio se podría haber entendido como un insulto o un menosprecio se convierte en el mejor de los halagos y de los reconocimientos. Que bien, soy un vanguardista.
Pero todo esto me lleva a otra reflexión. Si somos vanguardistas, y parece que vamos en avanzada con respecto al resto del cuerpo principal, ¿nos habremos distanciado demasiado y ya no somos una avanzadilla sino un grupo al que ya no se atreven y/o ya no quieren alcanzar? Para pensarlo.

2 comentarios:

  1. Hola Manuel.
    No niego que sea perjudicial aislarse para cualquier trabajo que requiere equipo. Pero ya he superado el complejo de culpabilidad... ¿Será que nos hemos hecho "inalcanzables"? Me temo que no: somos seres humanos, no mitos, y además muy vulnerables.
    Hay otra posibilidad real, que funciona en algunos centros, aunque forma parte de la historia maldita de la educación: qué fácil es hundir al vanguardista... Así pues, podríamos idear estrategias para reflotar vanguardistas, basadas en experiencias propias o ajenas. El #procesoimparable tiene una parte heroica (no confundir con la mitología).
    Un abrazo y muchos ánimos, maestro.

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    1. Gracias, Joaquín. No se puede hundir al que va volando.

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