viernes, 26 de febrero de 2016

PROGRAMAR EL TRABAJO POR COMPETENCIAS EN EL AULA (II)

El planeamiento general quedo patente y claro en la entrada anterior. Lo difícil no es hacer lo planteado en el esquema visual sino estar convencido de que hay que hacerlo, de que es necesario cambiar de enfoque educativo. 

Por eso, vamos a seguir profundizando y por eso pasamos al aula. Como ejemplo, vamos a utilizar uno de los contenidos del bloque 3, sobre La Historia, del currículo de Geografía e Histora del RD 1105/2014. En concreto, el contenido sobre los Descubrinientos y sus consecuencias. Se podría hacer esto con cualquier bloque y cualquier contenido tanto de Secundaria como de Bachillerato. Y de hecho sería una parte de una unidad didáctica integrada que lleva por nombre El Mundo Moderno. Pero vayamos al tema:


El diseño, como vemos, puede servir para aulas de desempeño tradicional o convencional y para aulas donde se intenten metodologías activas. La diferencia, como puede observarse muy claramente, es que en la opción B se desarrollan más competencias y, por tanto, se pueden evaluar. De ahí lo que anunciabamos en la anterior entrada de que para evaluar competencias hay que desarrollarlas en el aula y no se puede hacer eso si basamos el aprendizaje en la exposición del profesor, en realizar actividades mecánicas y en un examen memorístico, porque en este paradigma la evaluación por competencias es una quimera y por eso cuesta tanto integrar la evaluación de las competencias en un sistema de enseñaza academicista como el que tenemos en la Escuela actual y, sobre todo, en Secundaria y Bachillerato.

Porque, también podemos ver todo esto en Bachillerato, y en concreto en Historia de España de 2º de bachillerato y, por ejemplo, con la Restauración borbónica.

Como vemos, el platenamiento es el mismo porque puede ser un esquema que nos solucione los dos problemas que tenemos para trabajar y evaluar las competencias. Lógicamente se debe variar de actividades dentro del mismo esquema de metodologías activas utilizando estrategias como el flipped classroom o el trabajo cooperativo.

Pero vamos al quid de la cuestión: la evaluación. Como hemos diseñado actividades relacionadas con los estándares, al valorar estas actividades con la rúbrica, estamos evaluando el grado de consecución de los estándares y con ello el grado de consecución de la competencia o competencias relacionadas con su criterio de evaluación. Lo podemos ver en este modelo de rúbrica:

Habría que hacer algunas observaciones. Por ejemplo, podemos aclarar que si, además, la rúbrica la tiene el alumnado antes y la pueden utilizar para autoevaluarse y coevaluarse, el aprendizaje será mayor y más competencial. 

Por otra parte, que la valoración final, que resulta de la media de las valoraciones de cada actividad, servirá para evaluar las competencias relacionadas, en este caso tres. Si en cada rúbrica hemos valorado una serie de competencias según los criterios de evaluación utilizados, la media de esas valoraciones, será la valoración de la adquisición de las competencias del alumnado.

Y lo dicho, no es difícil hacerlo. Lo que es difícil es ver que es necesario para que, por fin, podamos evaluar las competencias. Y desarrollarlas en nuestro alumnado, que es lo importante.

2 comentarios:

  1. Como siempre Manuel Jesús, una nueva gran aportación, especialmente,por una doble razón: la primera, por fin se puede "ver la luz" en la evaluación y programación por competencias. !Cuántas veces habré oído: ¿Es imposible, farragoso e inútil! ¿Qué sabrán los que han creado ésto?!. Son aquellos que no han entendido que la "metodología "convencional" es incompatible con el "saber hacer". Y en segundo lugar, independientemente de un cambio normativo (¡ojalá se puesieran todos de acuerdo en una ley educativa de largo recorrido y alejada de dogmatismos!), las "competencias" han llegado para quedarse. Lo paradójico, es que una ley como la actual, de manera, un tanto contradictoria, plantea, por un lado, el exceso de contenidos, y por otro, las competencias como un referente a tener en cuenta.
    Por último, la clave está en el docente, y su voluntad de asumir un cambio, innegablemente costoso y dificíl de emprender, en su forma de trabajar y de llegar al alumnado, pero que al final da sus resultados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Vicente. Si no se quiere, no hay nada que hacer, pero si se quiere, se puede.

      Eliminar