Se me han agolpado una serie de enlaces y noticias relacionadas con la dualidad que establece el título de la entrada. En resumidas cuentas, se establece una dicotomía sobre los objetivos de la educación y sobre los intereses que se esconden, o no, en esa disyuntiva.
Esa dicotomía (o esa disyuntiva) es muy simple de plantear pero muy compleja de resolver. Al menos de resolver en el sentido que, según mi humilde opinión, debería resolverse.



Pero, ¿es así en realidad, o hay motivos para la esperanza? Recientemente he tenido dos estímulos que me hacen dudar un poco del predominio absoluto de los efectos de esa mercantilización galopante. Por una parte, el curso de flippclass de la UIMP, donde he visto docentes preocupados por mejorar, por hacer protagonistas a su alumnado y por darle autonomía en su aprendizaje. Y por otra, el artículo del blog Escuelas en red de mi amigo Rodrigo Juan García (@RodrigJG) sobre el trabajo de otro de mis amigos de la red: Victor Marín Navarro (@VictorMarinNav) donde se define muy bien la disyuntiva en esta frase: El patrón descrito mantiene y refuerza un modelo de sociedad jerarquizada, donde al experto, o a quien detente en ese momento el poder, se le otorgan mayores dosis de ‘razón’ y a la ciudadanía sólo se le deja el papel de aplicar, lo más fielmente posible, lo prescrito, aunque eso nos lleve al desastre. Si este modo de vivir nos satisface como educadores y como ciudadanos, adelante, pero si nos genera el más mínimo malestar tendríamos que pensar en cambiar el modo, el formato de ejercicio de la enseñanza. Y, sobre todo, donde se muestra una experiencia enriquecedora muy lejana de la educación que nos quieren "vender" o que ya nos han vendido, pero a la que nos resistimos muchos.

La disyuntiva se puede plasmar en una pregunta que me hicieron en Santander: ¿Y cuando haya que pasar las pruebas externas de la LOMCE, se podrá aplicar el flipped classroom? Yo contesté que había que buscar estrategias para meterle el flipclass (o el PBL, o el trabajo por tareas, o las TAC, o el aprendizaje activo y auténtico) a la LOMCE. Pero esta cuestión nos lleva a la verdadera decisión: ¿Educo para que el alumno aprenda y sea autónomo y critico o para que supere unas pruebas externas? O dicho de otro modo más gráfico: ¿somos educadores o "personal trainers"?
Yo ya decidí hace tiempo apostar por mis alumnos, por su autonomía de aprendizaje, porque se salgan del camino trillado por los intereses mercantilistas y busquen su propio camino. Es difícil, es incómodo. Pero es reconfortante. Y es mi granito de arena para mejorar algo, seguro que muy poco, este mundo injusto, cruel e hipócrita que debate sobre el mundial de fútbol e ignora el genocidio palestino.
Tu también puedes decidir. Que no decidan por ti.

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Excelente artículo para la reflexión, gracias por compartirlo.
ResponderEliminarGracias. Seguimos reflexionando para ver cómo podemos mejorar,
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