sábado, 28 de julio de 2012

RESUMEN DEL CURSO: LA FORMACIÓN (1).


Vamos a continuar con el repaso del curso desde la óptica de la formación o capacitación docente. Esta perspectiva debe ser doble, tanto desde el punto de vista del aprendizaje adquirido como formador o  capacitador de otr@s, y desde el del aprendizaje participante (o capacitado por otr@s). Por eso, la entrada va a ser también doble.

Pero primero, hagamos una pequeña reflexión sobre la formación docente. En numerosos ámbitos se ha planteado durante el curso hacia dónde iba la formación del profesorado: la desaparición de los Centros del Profesorado en algunas comunidades y las consecuencias de los recortes, la aparición de los Departamentos de Formación, Innovación y Evaluación y el desarrollo de redes docentes de formación, informales o no formales. Y este debate se viene a unir al ya existente y tradicional sobré qué formación necesita el profesorado y cómo debería ser. En definitiva, que es un tema fundamental, que está cambiando rápidamente de formato y necesidades y que adquiere múltiples formas, desde los tradicionales cursos o jornadas a los encuentros informales, o saraos educativos, más abiertos y dinámicos. Pero yo me pregunto: ¿de verdad toda la formación que recibe el profesorado sirve para mejorar la educación?, o la mayoría, no la más importante, no la más destacable, sólo sirve para obtener puntos y lo aprendido se utiliza poco o nada en el aula. Bien, ahí dejo esta cuestión para que cada un@ se conteste (o me conteste, si lo estima oportuno).

Desde la perspectiva de mi papel de formador o capacitador, este curso he acudido a varios centros de distintas localidades para intentar básicamente, intentar convencer al profesorado de que se puede llevar el trabajo de competencias básicas al aula. Para ello, es necesario un cambio metodológico afecta, sobre todo, a la programación y diseño de nuestras actividades de aula, pero que se extiende por contagio a nuestro trabajo en el aula (y sobe todo al del alumnado) y a nuestra forma de evaluar. Pero la clave no es la evaluación sino la programación de competencias básicas. 



De esta forma me he presentado en Baza, en el IES Jiménez Montoya, he estado en el IES Ponce de León de Utrera y en el IES Almudeyne de Los Palacios: En cada uno de ellos he estado sólo una jornada, por distintos motivos, y en los tres he observado contradicciones: ganas de aprender y cierto rechazo a los cambios necesarios. Finalmente, y en este tipo de formación, participé en las Jornadas sobre Competencias Básicas y su desarrollo a través de tareas y proyectos del CEP de Córdoba. Con la misma temática, pero con un formato distinto: curso de tres sesiones presenciales y trabajo en una moodle del propio centro, desarrollé la capacitación del IES Seritium de Jerez de la Frontera. También aquí, en Córdoba menos, descubrí la doble cara de la moneda que he ido llevando este año en el bolsillo: la actitud del "sí, pero...", es decir, sí a las competencias, pero es muy complicado y no se sabe si merece la pena intentarlo y la postura del "sí, nos lanzamos" de algunos compañero@s del curso que reconocieron que con lo aprendido estaban planteándose ya el trabajo de las competencias de manera coordinada en el centro.

Finalmente, una última referencia a la capacitación del profesorado del IES Virgen del Castillo, que ha sido doble: las jornadas de formación inicial, en competencias básicas y en TIC y, de una manera más continuada en el curso, sobre la programación de unidades didácticas que integren las competencias básicas, las famosas UDI, que me ha dado algún quebradero de cabeza pero que ha sido, finalmente, todo un éxito.



En definitiva, y para terminar esta primera parte de la entrada, he detectado en el profesorado ganas de aprender y de ser capaz de aplicar de una vez por todas las competencias básicas en el aula, pero también cierto recelo, no a las competencias y su trabajo sino a las condiciones en las que a partir de ahora vamos a tener que hacerlo. Te queda, entonces, la sensación de que hemos ido muy lentos, muy "poco a poco", desde 2007 (nada más y nada menos) y que ahora, los recortes, pueden convertirse en la excusa perfecta para hacer menos todavía. Yo he intentado convencer de lo contrario, de que el trabajo de las competencias básicas nos facilitaría el desarrollo de nuestra tarea docentes en peores condiciones. Espero haberlo conseguido, pero mucho me temo que no.

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