jueves, 22 de octubre de 2015

DE HUELGAS, EDUCACIÓN Y JUSTICIA SOCIAL

Hoy ha habido huelga de estudiantes. Interesa poco. Ni docentes, ni familias, ni los propios alumnos saben por qué hay otra huelga. Otra más. Son ya muchas.

Hay centros donde el alumnado no se ha enterado y otros donde sí lo han  hecho pero confiesan, y yo lo he debatido con ellos estos días, que no saben los motivos y lo hacen por no ir a clase.

Pero pienso que esto es más que una anécdota. Es algo grave. Muy grave. Demuestra muchas cosas.

El miércoles comentamos el tema en una clase de 3º de ESO y en otra de 1º de bachillerato y los motivos que argumentaban era peregrinos pero sintomáticos: bachillerato de tres años, que la educación va a ser más cara, que le quitan salidas al alumnado,.. ¿Y qué demuestra esto? Pues ideas manidas o equivocadas que reflejan el hastío debido a los continuos e incomprensibles cambios normativos, generalidades huecas y sin contenido y conciencia real de la situación. Pero, claro, seguro que muchos docentes han aclarado todo esto en clase y todo se ha aclarado. Seguro.

No sabían nada concreto de las reválidas, de 4º y de 2º de bachillerato, no sabían lo que dura un grado ni lo que cuesta un máster. Y cuando les expliqué lo que supone, en dinero, en euros, el 4+1 o el 3+2, las protestas fueron tremendas y muchos dijeron que así no podrían estudiar un grado y que tampoco hay ciclos formativos alternativos interesantes y/o suficientes. Cómo van a estar motivados. Cómo van a hacer las tares diarias y los deberes. Cómo van a seguir el ritmo industrial de la Escuela si la situación y el contexto no ayuda para nada.

Esto no puede seguir así. Entre la falta de sintonía cada vez mayor entre la Escuela y el mundo que le rodea y la falta de alternativas, esto es un desastre con difícil remedio.

Pero, uno ve la falta de sentido crítico del alumnado (ahora sólo hablaremos de éste) y piensa si no es eso lo que hemos conseguido entre todos o si no es lo que le interesa a las clases dirigentes, a los poderes fácticos. Al PODER.

Y uno piensa en que los Máster son un título que sólo garantiza (y perdonen la generalización, pero es mi sensación por lo que conozco del tema) que se ha tenido dinero suficiente para pagarlo. Con más o menos esfuerzo. Y eso es lo importante; el dinero. Porque la "titulitis" no supone sólo currículo, sino (y, sobre todo) dinero y eso, queramos reconocerlo o no, supone mantener, si no aumentar, las diferencias sociales y el dominio de las clases dominantes. Las de toda la vida.

Y que no me vengan con las monsergas del esfuerzo, de que yo hice o dejé de hacer o de que siempre ha sido así. 

Esto es lo que es. Por mucho que no nos demos cuenta o finjamos no hacerlo.

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