martes, 23 de septiembre de 2014

PURGANTE O ASTRINGENTE, ESA ES LA CUESTIÓN.

Me contaba un antiguo compañero de estudios en el instituto, que ahora es profesor de Ciencias en un instituto de Huelva, que está sorprendido porque muchos de sus compañeros del centro están optando, ante la recurrente monserga de que el alumnado no trabaja, no estudia, no se esfuerza, etc, etc., por una salida que él considera completamente equivocada. Porque ese mantra repetitivo que parece que ni la sociedad, ni las familias, ni los docentes hemos podido resolver después de muchos años sigue existiendo y es, parece, ahora más claro. Comentaba que la opción elegida es "que no estudian...pues más exámenes" y afirmaba que eso es como darle un purgante a alguien que tiene diarrea. ¿No sería más conveniente darle un medicamento astringente para recuperarlo? O es que queremos que el enfermo se vacíe (¿y que se vaya?).

avalokitesvara

Afirmaba también que nota, ante los recortes y las peores condiciones laborales, una sensación de agobio docente, quizá de burnout, un enrocamiento en posturas muy tradicionales que no se adaptan a la realidad de las aulas. Algo así como si se quisiera doblegar una realidad temida por no entenderla, ni asimilarla.

Fue una conversación interesante. Para tomar nota. Porque sigo pensando que el problema fundamental sigue siendo la evaluación. Entenderla como algo que presiona al alumnado y no que le ayuda a aprender. Porque, ¿no es que el alumno aprenda lo que se supone que debemos hacer como sociedad, como familia y como docentes?

Parece que tenemos que decidir entre purgante o astringente. La cuestión.

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