
Cuando uno, durante muchos años, carga con algo con lo que no puede, porque pesa mucho o porque, aunque ligero, puede frenar la marcha o porque ya es uno incapaz de cargar con nada ante la estrechura del camino, debe soltar el peso, sea más liviano o pesado, y seguir hacia adelante.
Durante este verano, además, colaborando y participando en diferentes ámbitos y sitios, he confirmado que es mejor seguir andando sabiendo cuál es la meta que esperar a no se sabe muy bien quién para llegar a no se sabe bien dónde.
Por lo tanto, empiezo este curso también ligero de equipaje, sabiendo que en ese camino te acompañan muchos docentes que sin lastrarte, te ayudan, te aconsejan, colaboran, comparten y agradecen tus ideas y aportaciones.
Cuando no se puede de una manera, hay que intentar otras. No hay fracasos, sino falta de voluntad y de ideas. Y a mi, al menos, no me falta de la primera. Por lo tanto, a disfrutar de un gran curso. Estamos en el camino.
Ligero de equipaje.
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