sábado, 8 de marzo de 2014

VA POR TIC!!!

No salíamos de nuestro asombro. No puedo olvidarlo. Estábamos en reunión del equipo directivo y no dábamos crédito: se nos habría la puerta para poder tener ordenadores en el centro (entonces era a eso a lo que aspirábamos, es cierto). ¿CENTROS TIC?, ¿CENTROS DIG?, ¿qué era eso? ¿cómo nos afectaría como centro y como docentes? Si sé que era febrero de 2004 y que acababa de ser nombrado director. El paso era del suficiente calado como para pensárselo. Y eso que todavía no sabíamos dónde íbamos a poder llegar, qué posibilidades se nos abrían ... Pero había más ilusión que incertidumbre. Sabíamos que era el futuro. Quizás, menos, que era el presente (de entonces). El año 2004-2005 ya fuimos centro DIG y el siguiente, centro TIC con un modelo de pocas aulas fijas (cinco, en concreto) y nueve carritos de portátiles.

 

Las expectativas eran muy grandes. Éramos centro TIC, teníamos un montón de ordenadores. Y ¿ahora qué?. Cómo utilizarlos, cómo mantenerlos, cómo aprovechar las innumerables ventajas que entonces pensábamos que tenían las TIC. Los primeros cinco años la formación del profesorado fue muy escasa, la utilización paupérrima, el deterioro grande (de las aulas fijas sobre todo, lo que nos obligó a desmontarlas el curso 2009-2010) y la conexión era un desastre. Afortunadamente, desde hace tres años se utilizan mucho más y la conexión ha mejorado mucho. Pero los equipos están ya muy anticuados (y algunos, lógicamente, deteriorados después de casi 9 años de utilización) y son lentos. Antes, los cuadrantes de utilización se retiraban casi inmaculados, excepto por dos o tres docentes más arriesgados que los rellenábamos con cierta regularidad (y no en las fechas cercanas a las vacaciones) y ahora hay cierta disputa por utilizar los carritos y el aula fija de informática que queda.

Hasta aquí, el modo narrativo. Pasemos ahora al modo reflexivo.

Cuando empezamos, éramos centro TIC, es decir, en la práctica, un centro con una dotación importante de ordenadores. No había formación, ni se puso mucho interés por tenerla (el poco a poco típico de muchos docentes que al final se traduce en el casi nada de nada). Sí, hubo cursos, hubo formación pero no traspasaba la muralla alta y firme del aula. Todo parecían pegas, que no voy a repetir aquí por no alargarme y porque son archiconocidas. Después llegó la Escuela 2.0, y hubo cursos y hubo y sigue habiendo formación, y las pegas cambiaron, pero traslucían la falta de perspectiva docente en relación con la utilización de las TIC: ¿por qué utilizar los ordenadores para hacer lo mismo que sin ellos? Incluso como anécdota de esta falta de perspectiva parece que en un centro de Málaga se llegó a decir que las TIC ya no existen. Una demostración más de que se han entendido como una opción y un añadido y no como algo indispensable para desenvolverse y aprender en el mundo actual.

Esto nos lleva a algo que se repite con frecuencia, aunque la mayoría de las veces cae en vacío, no es cuestión de tecnología (cacharros) sino de metodología, de cambio, de innovación. Y eso, en nuestra profesión docente, es muy difícil y complicado. Si a eso añadimos, dificultades técnicas y, últimamente, laborales, pues acabamos con la fiesta.

Y la evolución durante estos diez años nos ha llevado de las TIC, ordenadores (cacharros) e inicio de las primeras iniciativas colaborativas, a las TAC donde ya la tecnología se camufla, se inserta, en otra nueva forma de aprender de manera colaborativa y en red, y de estas a las TEP, es decir, el alumnado se convierte en protagonista de su aprendizaje. En definitiva una evolución relacionada con la que está viviendo la tecnología y con nuestra forma de comunicarnos y aprender. Sí aprender. Ya no se aprende igual. Se aprende en red, se aprende conectado. Podríamos decir que es una evolución del 1.0 al 2.0, para llegar, de momento, a lo 3.0.


Precisamente, para celebrar este aniversario, la Revista Andalucía Educativa ha publicado un número especial en el que se da un repaso en el que no voy a entrar porque, seguramente, ya conocéis el número y está disponible en el enlace.

Se han hecho muchas cosas, se podían haber hecho muchas más. Lo que sí está claro, al menos para mi, es que sin las TIC es muy difícil que haya TAC y TEP. En definitiva, que en el mundo en el que vivimos y hacia el que vamos (por lo poco que sabemos) las TIC nos permiten otra forma de aprender y de estar conectados. Que hace protagonista al alumnado de su aprendizaje. Que relaciona el aprendizaje formal, tradicionalmente encerrado en esos muros altos e infranqueables del aula, con el informal, que es cada vez más determinante gracias, precisamente a las TIC y las redes sociales y profesionales.

No quiero terminar sin una reflexión personal. Las TIC me han proporcionado la posibilidad de salir de la rutina y olvidarme de los libros de texto. Las TIC me han permitido diseñar actividades que empoderen al alumnado, que los haga protagonistas. Y, finalmente, las TIC me han permitido tener mi claustro virtual, mi PLE. Me han aumentado. Yo ya no soy sólo yo, sino yo y mis circunstancias. Y mis circunstancias sois tu, y tu y tu... que estáis en Twitter, en Facebook, en Google+, en Linkedin, en Tumbrl, en Proyéctate, que vais a los EABE y sus Open, a Novadors, a Espiral, a Aulablogs, etc. etc. Que estáis ahí, al otro lado.


Por todo eso, ¡Va por TIC!

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