jueves, 14 de noviembre de 2013

¡¡¡NO TENGO MI USB!!! (también pendrive, pen, lápiz, boli o cacharro)

Parece que las cosas cambian lentamente, o que no cambian (aunque para algunos las cosas no deberían haber cambiado desde hace unos 30 años y deberíamos volver a tiempos mas bien casposos). Pero sí, las cosas cambian, y rápido. Y mucho más en el campo del que trata la entrada que propongo. Hace tan sólo un año la expresión que da nombre a la entrada me hubiera llevado a un estado próximo a la histeria y suponía poner en marcha mecanismos de recuperación urgente: llamadas a mi familia para que me lo acercaran, ir a casa a por él en algún momento o simplemente sumergirme en una actitud de abatimiento.

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Hay que reconocer que las cosas han avanzado mucho desde esos lejanos tiempos de principios de siglo en los que la carga de diskettes para poder trabajar en casa y en el centro era importante. Aparecieron los sin nombre, y digo esto porque no hemos terminado de darle uno a estos maravillosos instrumentos que nos han ayudado tanto, aunque yo siempre les he dicho USB, y se extendieron con múltiples formatos y capacidades.


Pero el otro día, se me olvidó el cacharrito en casa. La primera reacción fue la tradicional: ¿y ahora qué hago? (hay que mencionar que había ido al centro en bicicleta y no en coche y que no había nadie en casa). Pero, pensando, me di cuenta de que ¡¡¡NO ME HACÍA FALTA!!! Lo tengo casi todo en Google Drive, en Dropbox o en el correo. Y me di cuenta de uno de esos cambios que no se notan pero que son significativos: ESTOY EN LA NUBE (y no sólo por estar metido en un mundo de innovación y utilización de las TIC que, estoy comprobando, me aleja de muchos de la gran mayoría de l@s docentes) sino, sobre todo, porque la web 2.0 está en mi forma de vida y de trabajo.



Pues sí, las cosas cambian y rápido. Que tranquilidad.

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